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martes, 15 de abril de 2014

LA PSICOSEXUALIDAD DESDE LAS NEUROCIENCIAS

Las neurociencias no toman en consideración las emociones de los individuos en la sexualidad, sino que es lo que sucede en el cerebro cuando hay relaciones sexuales.

Adrenalina: Hormona segregada principalmente por la médula de la glándulas suprarrenales, que aumenta la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la cantidad de glucosa en la sangre.

Dopamina: Es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso. Ayuda a controlar movimientos y es responsable de como reaccionamos a ciertos estímulos, también afecta las partes del cerebro relacionadas con el placer.

Estrógenos: Grupo de hormonas que se sintetizan en los ovarios y glándulas suprarrenales. Promueven el crecimiento de los órganos femeninos y el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos secundarios. Durante el ciclo menstrual preparan al tracto genital femenino para la fertilización e implantación del embrión, dan a la mujer vitalidad física, psicológica, sexual, aportan dinamismo, optimismo e influyen para que se sienta más atractiva.

Serotonina: Actúa como neurotransmisor y son muchas la funciones en las que interviene como la regulación del sueño, los estados de ánimo, el apetito.
Cuando se produce la eyaculación y el orgasmo durante la actividad sexual, el hipotálamo libera oxitocina a través de la hipófisis. Tras el orgasmo se libera al organismo una cantidad considerable de serotonina que proporciona un estado de placer y de tranquilidad.


Testosterona: El crecimiento del pene y de los testículos, las características específicas del semen, libido, vigor físico y la agresividad dependen de esta.


Vasopresina: En diversas investigaciones se ha observado que la supresión puede provocar que los machos abandonen a su pareja para buscar nuevas compañeras


Los científicos conocen desde hace mucho tiempo el vínculo que existe entre el orgasmo y la liberación de opioides en el cerebro, los cuales producen las experiencias de éxtasis, trascendencia y dicha.

En recientes investigaciones neurocientíficas demuestran que cuando los hombres o mujeres tienen un orgasmo, su cerebro muestra una actividad, en el caso de estas últimas hay una especie de pérdida de fronteras del ego, una experiencia mística o de trance.

En estudios realizados por Janniko Georgiadis y su equipo en 2006, mediante resonancias magnéticas, demostraron que las zonas del cerebro femenino relacionadas con la autoconsciencia, la inhibición y la autorregulación detienen brevemente su actividad durante el orgasmo. Lo que sienten las mujeres en las que se produce este fenómeno se parece a una fusión de fronteras, a una pérdida del yo, ya sea estimulante o aterrador, a una pérdida de control.



En 1996, los investigadores Cindy Meston y Boris Gorzalka descubrieron que el sistema nervioso simpático (SNS) de las mujeres tenía una implicación crucial en el logro de la excitación sexual.

El sistema nervioso autónomo prepara el camino a los impulsos neurales, que viajarán desde la vagina, el clítoris y los labios hasta el cerebro, también regula las respuestas de la mujeres a la relajación.

El Sistema Nervioso autónomo no lo podemos controlar conscientemente y es el encargado de dirigir muchas reacciones físicas como la excitación, orgasmo.


El cerebro influye en el SNA, que a su vez influye en la vagina; pero la vagina también influye en el cerebro, que a su vez influye en el SNA. Es un circuito que se retroalimenta constantemente.

Singer y Foteor Macrides, de la Fundación Worcester para Biología Experimental, en Massachusetts, aislaron una proteína, la “afrodisina”

La sustancia actúa a través del órgano vomeronasal, lo que este capta va directo al hipotálamo, la parte del cerebro que controla las emociones y la excitación sexual.











REFERENCIAS
Montejo G. A. “Sexualidad, Psiquiatría y Cultura” Ed. Glosa, Barcelona, 307 pp
Wolf N. “Vagina: Una nueva biografía de la sexualidad femenina” Ed. Kairós, España, Primera edición, 2013, 479 pp




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