Las neurociencias no toman en consideración las
emociones de los individuos en la sexualidad, sino que es lo que sucede en el
cerebro cuando hay relaciones sexuales.
Adrenalina: Hormona segregada principalmente por la médula de la glándulas suprarrenales, que aumenta la presión sanguínea, el
ritmo cardíaco y la cantidad de glucosa en la sangre.
Dopamina: Es esencial para el funcionamiento del sistema
nervioso. Ayuda a controlar movimientos y es responsable de como reaccionamos a
ciertos estímulos, también afecta las partes del cerebro relacionadas con el
placer.
Estrógenos: Grupo de hormonas que se sintetizan en los
ovarios y glándulas suprarrenales. Promueven el crecimiento de los órganos
femeninos y el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos secundarios.
Durante el ciclo menstrual preparan al tracto genital femenino para la fertilización
e implantación del embrión, dan a la mujer vitalidad física, psicológica,
sexual, aportan dinamismo, optimismo e influyen para que se sienta más
atractiva.
Serotonina: Actúa como neurotransmisor y son muchas la
funciones en las que interviene como la regulación del sueño, los estados de
ánimo, el apetito.
Cuando se produce la eyaculación y el orgasmo durante la
actividad sexual, el hipotálamo libera oxitocina a través de la hipófisis. Tras
el orgasmo se libera al organismo una cantidad considerable de serotonina que
proporciona un estado de placer y de tranquilidad.
Testosterona: El crecimiento del pene y de los testículos, las características específicas del semen, libido, vigor físico y la agresividad dependen de esta.
Vasopresina: En diversas investigaciones se ha observado que la supresión puede provocar que los machos abandonen a su pareja para buscar nuevas compañeras
Los científicos conocen desde hace mucho tiempo el vínculo que existe entre el orgasmo y la liberación de opioides en el cerebro, los cuales producen las experiencias de éxtasis, trascendencia y dicha.
En recientes investigaciones neurocientíficas demuestran
que cuando los hombres o mujeres tienen un orgasmo, su cerebro muestra una
actividad, en el caso de estas últimas hay una especie de pérdida de fronteras
del ego, una experiencia mística o de trance.
En estudios realizados por Janniko Georgiadis y su equipo en 2006,
mediante resonancias magnéticas, demostraron que las zonas del cerebro femenino
relacionadas con la autoconsciencia, la inhibición y la autorregulación
detienen brevemente su actividad durante el orgasmo. Lo que sienten las mujeres
en las que se produce este fenómeno se parece a una fusión de fronteras, a una
pérdida del yo, ya sea estimulante o aterrador, a una pérdida de control.
En 1996, los investigadores Cindy Meston y Boris Gorzalka
descubrieron que el sistema nervioso simpático (SNS) de las mujeres tenía una
implicación crucial en el logro de la excitación sexual.
El sistema nervioso autónomo prepara el camino a los
impulsos neurales, que viajarán desde la vagina, el clítoris y los labios hasta
el cerebro, también regula las respuestas de la mujeres a la relajación.
El Sistema Nervioso autónomo no lo podemos controlar
conscientemente y es el encargado de dirigir muchas reacciones físicas como la
excitación, orgasmo.
El cerebro influye en el SNA, que a su vez influye en la
vagina; pero la vagina también influye en el cerebro, que a su vez influye en
el SNA. Es un circuito que se retroalimenta constantemente.
Singer y Foteor Macrides, de la Fundación Worcester para
Biología Experimental, en Massachusetts, aislaron una proteína, la “afrodisina”
La sustancia actúa a través del órgano vomeronasal, lo
que este capta va directo al hipotálamo, la parte del cerebro que controla las
emociones y la excitación sexual.
REFERENCIAS
Montejo G. A. “Sexualidad, Psiquiatría y Cultura” Ed.
Glosa, Barcelona, 307 pp
Wolf N. “Vagina: Una nueva biografía de la sexualidad
femenina” Ed. Kairós, España, Primera edición, 2013, 479 pp





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